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sábado, 26 de febrero de 2011

LA MANIPULACIÓN INFORMATIVA, DAÑO COLATERAL DEL TERRORISMO


(Texto íntegro de la ponencia leída por el autor en una mesa redonda sobre "Medios de Comunicación y Víctimas del Terrorismo" celebrada en la Casa de Cultura Ignacio Aldecoa de Vitoria el pasado 24 de Febrero de 2011, organizada por www.zaitu.org, Asociación Pro Víctimas de Persecución, Amenazados y Exiliados por Causa de ETA.)
Vaya por delante que nadie puede poner en duda mi lealtad hacia la empresa que me paga todos los meses desde julio de 1985. Tanto la quiero que jamás menciono su nombre en vano. No estoy aquí como representante de sus siglas, unas siglas que no son mías, ni del resto de sus trabajadores. Mi empresa les pertenece a ustedes, a los ciudadanos que, en parte, la pagan con sus impuestos.
Los manuales de la profesión sostienen que los periodistas deben ser neutrales, imparciales y ceñirse a los hechos. Yo lo he intentado cada vez que he firmado mis noticias y mis crónicas. 13 años en la radio pública. Otros 13 años en la televisión pública. Sin embargo, la objetividad es una meta inalcanzable, pero no está mal marcársela como valor fundamental del periodismo, especialmente en un medio público.
Decía que nadie puede poner en duda mi lealtad con mi empresa, pero si a alguien le debo una lealtad superior es a quienes ya no están entre nosotros porque ETA les arrebató la vida.
El ejercicio del periodismo en Euskadi sería apasionante si no fuese por el rastro de dolor que hemos tenido que seguir, asesinato a asesinato.
Con su permiso, voy a poner dos ejemplos:

CASO NÚMERO 1
El 18 de febrero de 2000, Fernando Buesa lanzó su último discurso desde la tribuna del Parlamento Vasco. Vivíamos la antepenúltima tregua de ETA: la de Lizarra. Dos años antes, en 1998, el PNV decidió disolver el último gobierno autonómico transversal que hemos conocido (entre nacionalistas vascos y constitucionalistas vascoespañoles). Decenas de ciudadanos vascos cuyas opciones políticas fueron excluidas de aquel Pacto de Lizarra fueron asesinados por ETA en los años siguientes… entre tregua y tregua.

Estas son las premonitorias palabras de Buesa aquel 18 de febrero:
“Hoy se cumple justamente un año desde que tratamos por primera vez este asunto de la violencia callejera en el Parlamento. Entonces, los grupos parlamentarios nacionalistas se limitaron a promover una resolución, que sólo ellos respaldaron, en la que se hacía una apuesta a favor de proceso de paz que habría de realizarse en ausencia de todas las expresiones de violencia. Si aquella era su apuesta, señores nacionalistas, la han perdido claramente. Entonces ETA estaba en tregua y hoy no lo está, ya ha vuelto a asesinar y sigue en el intento de cometer nuevos crímenes terroristas (…).
Estamos hartos de que ustedes se dediquen a darle vueltas al diccionario y a retorcer el sentido de las palabras para ver si encuentran una expresión feliz que sea asumible por Euskal Herritarrok a la hora de plantear sus resoluciones. ¡Dejen de mirar tanto y con tantos paños calientes a su suspendido socio y vuelquen su atención en las ciudadanas y ciudadanos de este país que sufren los ataques y carecen de seguridad y libertad!”

Sólo cuatro días después de pronunciar estas palabras, Fernando Buesa y su escolta Jorge Díez Elorza, fueron asesinados a 300 metros de la residencia oficial de los lehendakaris vascos. Todas las fuerzas policiales sabían que el siguiente crimen de ETA se iba a cometer en Vitoria. Un mes antes, el 21 de enero de 2000, el teniente coronel Pedro Antonio Blanco había sido asesinado en Madrid, convirtiéndose en el primer muerto tras la antepenúltima tregua de ETA. En los últimos 11 años, entre las tres treguas declaradas entre 1998 y 2011, ETA ha asesinado a 58 personas en España y Francia. Repito: 58.

Aquel 22 de febrero de 2000, este redactor era el cronista político en Vitoria de una televisión pública. A eso de las diez y media de la mañana, Juan José Ibarretxe iba a recibir a los padres de un condenado a muerte en Estados Unidos, Joaquín José Martínez, que se acabó convirtiendo, año y medio después, en el primer europeo en salir de un corredor de la muerte. Aquel día, en Vitoria había dos personas que serían asesinadas 6 horas después. ETA les había sentenciado a muerte sin juicio y sin posible defensa.
A las afueras de Lehendakaritza, antes de la visita de los padres de Joaquín José, dos ertzainas de paisano revisaban las alcantarillas de las aceras contiguas a esa sede de la Presidencia del Gobierno Vasco. Anoté el número de la matrícula de su furgoneta, dotada con rejillas de ventilación propias de vehículos de desactivación de explosivos.
Minutos antes de las cuatro y media de la tarde de aquel 22 de febrero de 2000, acudí de nuevo a la Lehendakaritza, donde todos los martes se celebraba una rueda de prensa del portavoz del Gobierno Vasco, a la sazón Josu Jon Imaz.

Aquella tarde, a las puertas de la Lehendakaritza las medidas de seguridad eran las más estrictas que yo había visto en los 15 años que llevaba acudiendo a esas rituales ruedas de prensa de los martes. Un ertzaina de casi dos metros de altura nos recibía a cada uno de los periodistas en la garita policial de acceso al edificio. No era uno de los agentes habituales en ese puesto. En el detector de metales pitaba cualquier objeto por pequeño que fuese. Tras superar el control, llamé inmediatamente a mi jefe y le anuncié que allí iba a pasar algo. Compartí también mi temor con mis compañeros del equipo ENG y con tres amigas periodistas de un diario, una radio pública y una agencia de noticias.
Cuando explotó la bomba que mató a Jorge Díez Elorza y Fernando Buesa, Josu Jon Imaz apenas había empezado a hablar. El suelo retumbó bajo nuestros pies. Mientras Imaz explicaba que podría tratarse del estallido de una bombona de gas, yo traté de salir lo antes posible de allí para buscar el humo que nos orientase hacia el lugar del atentado.

Horas después, en el Parlamento Vasco, donde se instaló una capilla ardiente, facilité a un político el número de matrícula del vehículo de desactivación de explosivos de la Ertzaintza que había estado buscando bombas a las puertas de Lehendakaritza. Aquella misma semana, los periódicos informaron con todo lujo de detalles sobre los desvelos de todas las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado por intentar encontrar la bomba antes de que estallase. Guardia Civil, Policía Nacional y Ertzaintza habían peinado la zona sin éxito, a pesar de que el coche tenía las matrículas dobladas.
En julio de 2000, me vi obligado a abandonar la crónica política. Alfredo Urdaci dirigía los informativos de la televisión pública en la que trabajo. Yo llevaba más de dos años relatando lo que pasaba en el Parlamento Vasco, tratando de explicar en Madrid que no hay buena información parlamentaria sin contraste de opiniones. Que si sacábamos testimonios de Jaime Mayor Oreja, por fuerza teníamos que confrontarlo con un nacionalista. El día 24 de Julio de 2000, desde Madrid me pidieron una y otra vez que firmase la crónica siguiente:


UNO DE LOS CUATRO TITULARES DE PORTADA decía:

Uno de los etarras que ocupaban el piso franco de Vitoria fue profesor de la ikastola en la que estudian las hijas del Lehendakari.

ENTRADILLA: Leída por Alfredo Urdaci:

Es probable también, que una dirección estable en el PSOE permitirá nuevos canales de diálogo sobre la lucha contra el terrorismo. La policía analiza estos días los papeles que encontró el viernes en el piso de Vitoria. Uno de los tres etarras que buscan estos días las Fuerzas de Seguridad del Estado fue profesor en una ikastola de Vitoria.

INFORMACIÓN con voz en off que firmaba J.G.LL.:

Las Fuerzas de Seguridad siguen tras la pista de los tres presuntos ocupantes del piso franco: Luis Mariñelarena, Asier Carrera y Diego Ugarte López Arkaute. Ninguno de ellos tiene causas pendientes en la Audiencia Nacional. Los terroristas fueron abandonando en fechas sucesivas el piso franco, posiblemente a raíz del asesinato del parlamentario socialista Fernando Buesa. Se da la circunstancia de que uno de los huidos, Diego Ugarte, el que habría alquilado el piso, impartió, cursos atrás, clases de inglés en la misma ikastola en la que estudian las hijas del Lehendakari Ibarretxe. Entre los documentos intervenidos el viernes habría información sobre seguimientos realizados al diputado general de Álava, Ramón Rabanera, al alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso y al líder de Unidad Alavesa, Pablo Mosquera. También se ha encontrado información sobre políticos del partido socialista, miembros del Ejército y de las Fuerzas Armadas, datos que se han analizado esta mañana en Vitoria en la más absoluta discreción.”

Urdaci quería meter a las hijas del lehendakari Ibarretxe en el fregao de las detenciones de los asesinos de Fernando Buesa. Todo valía en aquella época a la que yo suelo llamar El Octenio Negro. La política informativa, al servicio de la manipulación.
No firmé aquella crónica. En aquel mes de julio comuniqué a mi empresa que no volviesen a contar conmigo para ninguna nueva manipulación de Urdaci. Alguien cuyo nombre prefiero olvidar me decía por aquel entonces que obedeciese a Madrid salvo que me mandasen tirarme por una ventana. Jamás recibí apoyo de mis superiores en mis pleitos de conciencia. En Setiembre de 2000, me dijeron que jamás volvería a trabajar en crónica política, me anunciaron que me encargaría sólo de reportajes y deportes. Mi premio fue acompañar al Alavés hasta la final de la Copa de la UEFA de 2001 en Dortmund y al Baskonia hasta la final de la Euroliga de Baloncesto. He tenido la suerte de poder hacer muchos reportajes y me he convertido en el “Abominable Hombre de las Nieves de Álava”. ¡Y a mucha honra! Si no puedes explicarle al frutero de la esquina lo que haces en tu trabajo, es mejor cambiar de empleo.

CASO NÚMERO 2

Hace 16 meses, el 28 de octubre de 2009, la Guardia Civil tenía preparada una operación contra ETA dirigida por el juez Fernando Grande-Marlaska. El objetivo era detener al abogado Joseba Agudo Mancisidor, por considerarle enlace con la banda terrorista. La operación policial se vio gravemente alterada por una filtración periodística.

A las nueve y media de la mañana, la empresa en la que trabajo cortó su programación para informar sobre la detención del abogado en Guipúzcoa. Cuando se hizo público este anuncio, la Guardia Civil ni siquiera se había desplazado hasta el despacho en el que Agudo Mancisidor trabajaba en Oyarzun. Es más, cuando los agentes llegaron hasta su bufete, los medios de comunicación ya tenían copado el lugar.

La detención real de Joseba Agudo se produjo diez horas después de lo anunciado, a las siete y media de la tarde. Y no fue en Guipúzcoa, sino en Hendaya, donde tiene fijada su residencia.
Grande-Marlaska abrió una instrucción paralela a la detención y pidió a la dirección de informativos de mi empresa todo tipo de detalles sobre aquella filtración que puso en peligro la operación policial.

CASO NÚMERO 3

No es la única ocasión en que la audacia de algunos profesionales que dicen que practican periodismo de investigación pone en peligro una operación policial contra el terrorismo. Que se lo pregunten a los gendarmes que en mayo de 2008 detuvieron en Francia al número 1 de ETA, Francisco Javier López Peña, alias Thierry, junto a otras 3 personas. La policía francesa no entendía qué hacían las cámaras de televisión en las proximidades del edificio donde estaba prevista la detención a las once de la noche. Afortunadamente, la operación policial no se frustró. Aquella filtración pudo haber dañado gravemente la necesaria colaboración entre Francia y España en la lucha contra el terrorismo.

Ustedes recordarán que en el pasado, cuando la televisión pública ofrecía imágenes de detenciones u otro tipo de operaciones policiales, en una esquinita de la pantalla aparecía lo que llamamos una mosca con el escudo de la Dirección General de la Policía o de la Guardia Civil. Eso sigue funcionando para la delincuencia común: operaciones anti-droga, trata de blancas, etc… Cuando se trata de lucha contra el terrorismo, no.

¿A quién beneficia convertir la lucha contra el terrorismo en un espectáculo? Todos sabemos que la razón de ser del terrorismo es el uso de la violencia para doblegar la voluntad de quien ejerce el poder con el altavoz de los medios de comunicación. Sin el eco del periodismo, las bombas de ETA no se oirían, pero sin periodismo no hay democracia ni libertad. Por lástima, en Euskadi tenemos la triste experiencia de que la manipulación informativa se convirtió, sobre todo en el pasado, en un daño colateral del terrorismo.
En materia de política informativa de los medios públicos, no sería justo equiparar la vergonzosa manipulación del equipo de Alfredo Urdaci durante el Octenio Negro que va del 96 al 2004 con la situación que vivimos ahora. Hoy día, los informativos de la cadena que me paga me parecen, casi siempre, un intento de buscar el pluralismo.
Tras las reiteradas denuncias de sindicatos como Comisiones Obreras contra la manipulación en época de Urdaci, hace casi tres años nacieron los Consejos de Informativos en mi empresa, que tratan de velar por el rigor de las noticias. Entre sus tareas está la “denuncia de posibles manipulaciones y malas prácticas informativas”. El 71 por ciento de los trabajadores respaldamos también el Estatuto de Información que garantiza nuestra capacidad para ejercer el periodismo desde la autonomía e independencia.

Betoño's Bunker.

(Agradezco a Joseba Markaida y a todas las buenas gentes de Zaitu el honor que me concedieron al permitirme exponer estas ideas en público).

viernes, 25 de febrero de 2011

BENITA NO TIENE ABUELAS


¿Para qué complicarse la vida montando mítines si el Parlamento Vasco te los organiza con el dinero de todos? Eso debió pensar la presidenta de la Cámara, Arantza Quiroga, cuando conoció a Benita Ferrero Waldner. Ambas son conservadoras y rubias, pero la austriaca ha recorrido más mundo que el baúl de la Piquer. Benita fue jefa de protocolo de las Naciones Unidas, estuvo a punto de convertirse en Presidenta de Austria en unas elecciones que perdió por los pelos. Sí que conquistó el Ministerio de Asuntos Exteriores y fue nombrada en 2007 Diplomática Europea del Año. En la Comisión Europea asumió las carteras de Relaciones Exteriores y Política Europea de Vecindad y, al final de su etapa en la UE, fue responsable de Comercio. Tras abandonar la política, se dedica a los negocios. Es consejera de Gamesa y de Alpine, filial de FCC en Centro Europa.
Benita Ferrero Waldner dio una conferencia el viernes 25 de febrero de 2011 desde la tribuna del Parlamento Vasco. La Cámara sentó en los escaños y en las tribunas a unos 200 jóvenes que escucharon pacientemente las palabras de Benita durante la hora que duró su alocución. Al final, incluso aplaudieron y eso que la austriaca defendió las tesis de la derecha sobre cómo salir de la crisis: competitividad, innovación, formación y FLEXIGURIDAD. Mucha FLEXIGURIDAD. Ya se sabe: tener varios contratos por horas en distintos días en diferentes empresas con garantía de alcanzar los beneficios de la Seguridad Social. Que Aitor y Nuria puedan trabajar un par de horas en las madrugadas de los martes y los viernes en una cadena de montaje y tres horas los jueves por la tarde en un bar y dos horas los sábados y los domingos a mediodía preparando los pintxos en una cafetería. Y si tienen ganas, que los lunes y los miércoles se pasen por la mañana por las oficinas de Hacienda para pasar la fregona y la mopa. Eso sí: acabarán teniendo una pensión de jubilación y prestación de desempleo si antes no se vuelven locos. Flexiguridad… ¡Divino tesoro!
A sus 62 años y hablando 5 idiomas, Benita dijo en un perfecto castellano que los políticos deben trabajar con rectitud y buena gobernanza (o sea, sin corromperse) y así se podrán mirar cada mañana en el espejo.

A todos los jóvenes no debió convencerles el mensaje de Benita. Una moza tomó el micrófono con decisión desde la segunda planta y lanzó su pregunta como un dardo. No una, sino tres. Una de ellas mostraba el escepticismo de la juventud sobre la calidad de nuestro sistema democrático. La joven le explicó a Benita que si salía a la calle y preguntaba sobre lo que tiene que hacer un político para llegar arriba, la mayoría le responderá que hay que tener carisma y buenos contactos.
Benita tuvo que alzar mucho la cabeza para responder. Allá arriba había alguien que no se creía el cuento de Blancanieves que acababa de escuchar. La austriaca dijo que desde luego ella misma era un ejemplo de carisma ya que había estado a punto de ganar unas elecciones en las que al comienzo de la campaña poca gente la conocía. No tiene abuelas Benita. Después, respondiendo al dardo envenenado de los “buenos contactos”, se defendió reconociendo que buenos contactos hay que tener, pero que los jóvenes pueden acceder a las oposiciones que convoca la Comisión Europea. Dijo Benita que no sabía si en España las oposiciones se manipulaban o no, pero que en la Comisión Europea eran muy difíciles y podía asegurar que no había manipulación posible.
Y ahí se quedó la cosa. Benita no respondió del todo a la joven heroína de la mañana. No le explicó cuándo se convocan oposiciones para acceder a los puestos que ocupa actualmente en empresas privadas como Gamesa y Alpine (filial centroeuropea de FCC). Su agenda de contactos como Ministra de Austria y Comisaria Europea está ahora al servicio de la ambición de enriquecimiento de unas empresas privadas. Todo muy legítimo y legal. Así nos va…

lunes, 21 de febrero de 2011

CRIMEN Y MANIPULACION INFORMATIVA


El 18 de febrero de 2000, Fernando Buesa lanzó su último discurso desde la tribuna del Parlamento Vasco. Tocaba hablar de violencia callejera y lo hizo con su vehemencia habitual. Vivíamos en Euskizofrenia la antepenúltima tregua de ETA: la de Lizarra. Gracias a la astucia del líder del PNV Joseba Egibar, Euskal Herritarrok, el partido del etarra Josu Ternera y Arnaldo Otegi entró por la gatera en el Gobierno Vasco apoyando al lehendakari Juan José Ibarretxe. ¿Objetivo?: gobernar de espaldas a la mitad de los vascos, con apoyo exclusivo de las fuerzas nacionalistas. Dos años antes, en 1998, el PNV decidió disolver el último gobierno autonómico transversal (entre nacionalistas vascos y constitucionalistas vascoespañoles) que ha conocido Euskizofrenia. Varias decenas de aquellos ciudadanos vascos excluidos del Pacto de Lizarra fueron asesinados por ETA en los años siguientes… entre tregua y tregua.


Estas son las premonitorias palabras de Buesa aquel 18 de febrero:
“Hoy, 18 de febrero, se cumple justamente un año desde que tratamos por primera vez este asunto de la violencia callejera en el Parlamento. Entonces, el 18 de febrero de 1.999, los grupos parlamentarios nacionalistas se limitaron a promover una resolución, que sólo ellos respaldaron, en la que se hacía una apuesta a favor de proceso de paz que habría de realizarse en ausencia de todas las expresiones de violencia.
Si aquella era su apuesta, señores nacionalistas, la han perdido claramente. Entonces ETA estaba en tregua y hoy no lo está, ya ha vuelto a asesinar y sigue en el intento de cometer nuevos crímenes terroristas (…).
Estamos hartos de que ustedes se dediquen a darle vueltas al diccionario y a retorcer el sentido de las palabras para ver si encuentran una expresión feliz que sea asumible por EH a la hora de plantear sus resoluciones. ¡Dejen de mirar tanto y con tantos paños calientes a su suspendido socio y vuelquen su atención en las ciudadanas y ciudadanos de este país que sufren los ataques y carecen de seguridad y libertad!”

Sólo cuatro días después de pronunciar estas palabras, Fernando Buesa y su escolta Jorge Díez Elorza, fueron asesinados a unos pocos cientos de metros de la residencia oficial de los lehendakaris vascos. Todas las fuerzas policiales sabían que el siguiente crimen de ETA se iba a cometer en Vitoria. Un mes antes, el 21 de enero de 2000, el teniente coronel Pedro Antonio Blanco fue asesinado en Madrid, convirtiéndose en el primer muerto tras la antepenúltima tregua de ETA. En los últimos 11 años, entre las tres treguas declaradas entre 1998 y 2011, ETA ha asesinado a 58 personas en España y Francia. Sí, 58.

Aquel 22 de febrero de 2000, este redactor era el cronista político en Vitoria de una televisión pública. A eso de las diez y media de la mañana, Juan José Ibarretxe iba a recibir a los padres de Joaquín José Martínez, un español afincado en Estados Unidos que esperaba su ejecución en el corredor de la muerte. Fue detenido en 1996 por un doble crimen. En 2001 se demostró en un segundo juicio que él no lo pudo cometer y fue puesto en libertad. Joaquín José Martínez fue el primer europeo en salir de un corredor de la muerte estadounidense. Poco se imaginaban entonces sus padres que en aquella ciudad de Vitoria había dos personas que sería asesinadas 6 horas después. ETA les había sentenciado a muerte sin juicio y sin posible defensa.
A las afueras de Lehendakaritza, antes de la visita de los padres de Joaquín José, dos ertzainas de paisano revisaban las alcantarillas de las aceras contiguas a esa sede de la Presidencia del Gobierno Vasco. Su vehículo delataba su pertenencia a la Unidad de Desactivación de Explosivos de la Ertzaintza. Era una furgoneta con rejillas de ventilación. Este redactor apuntó el número de su matrícula. Un grano no hace granero, pero 6 horas después ayudaría al compañero.
Minutos antes de las cuatro y media de la tarde de aquel 22 de febrero de 2000, acudí de nuevo a la Lehendakaritza, donde todos los martes se celebraba una rueda de prensa del portavoz del Gobierno Vasco, a la sazón Josu Jon Imaz. Imaz llegó a mandar (poco) en el PNV, donde nunca pudo imponerse a Xavier Arzalluz y su delfín Joseba Egibar. Hoy manda en Petronor. Aquí sí que le obedecen mientras influya en el aumento de beneficios de esa empresa gracias a su experiencia política pasada.
Aquel 22 de febrero, a las puertas de la Lehendakaritza las medidas de seguridad eran las más estrictas que yo había visto jamás en los 15 años que llevaba acudiendo a esas rituales ruedas de prensa de los martes. Un ertzaina que medía unos dos metros de alto nos recibía a cada uno de los periodistas en la garita policial de acceso al edificio. No era uno de los agentes habituales en ese puesto. En el detector de metales pitaba cualquier objeto por pequeño que fuese. Tras superar el control, llamé inmediatamente a mi jefe y le anuncié que allí iba a pasar algo. Compartí también mi temor con mis compañeros del equipo ENG y con tres amigas periodistas de un diario, una radio pública y una agencia de noticias.

Cuando explotó la bomba que mató a Jorge Díez Elorza y Fernando Buesa, Josu Jon Imaz apenas había empezado a hablar. El suelo retumbó bajo nuestros pies. Mientras Imaz explicaba que tal vez había estallado una bombona de gas, yo traté de salir lo antes posible de allí para buscar el humo que nos orientase hacia el lugar del atentado. No llegamos los primeros. Hubo quien corrió más. Nosotros teníamos que cargar con un trípode, una cámara y una bolsa de material. Aquel día cambió la vida de todos los vitorianos. La mía también. A mis pies, quedaban los restos mortales de Fernando Buesa, a quien se tardó mucho tiempo en identificar. Lejos, Jorge Díez Elorza luchaba por sobrevivir con heridas incompatibles con la vida. Nuestra cámara grabó su último estertor… mientras mi compañero reportero gritaba pidiendo que alguien le socorriese porque pensaba que aún estaba vivo.

Horas después, en el Parlamento Vasco, donde se instaló una capilla ardiente, facilité a un político el número de matrícula del vehículo de la Ertzaintza de desactivación de explosivos que buscaba bombas a las puertas de Lehendakaritza. Aquella misma semana, los periódicos informaron con todo lujo de detalles sobre los desvelos de todas las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado por intentar encontrar la bomba antes de que estallase. Guardia Civil, Policía Nacional y Ertzaintza habían peinado la zona sin éxito, a pesar de que el coche bomba tenía una matrícula doblada.

Cuatro días después del doble crimen, una manifestación expresó en Vitoria la repulsa de los ciudadanos. Aquel sábado 26 de febrero, el PNV aprovechó la ocasión para traer a Vitoria en autobuses a sus militantes de Vizcaya y Guipúzcoa para apoyar a su Lehendakari, Juan José Ibarretxe, presidente entonces de la mitad de los vascos. “Lehendakari Aurrera”, gritaban. Ibarretxe había llegado a ser compañero de escaño de Fernando Buesa en el Parlamento Vasco, pero mantenerse en el poder es el primer mandamiento de cualquier político. Ibarretxe y el PNV antepusieron organizar un acto de adhesión en víspera de unas elecciones en vez de mostrar sólo su dolor por el asesinato de un rival político. Desde entonces, el PNV de Álava no ha hecho sino perder influencia, prestigio y poder.

En julio de 2000, me vi obligado a abandonar la crónica política en una televisión pública de España. Alfredo Urdaci dirigía sus informativos. Yo llevaba más de dos años relatando lo que pasaba en el Parlamento Vasco, tratando de explicar en Madrid que no hay buena información parlamentaria sin contraste de opiniones. Que si sacábamos testimonios de Jaime Mayor Oreja por fuerza teníamos que confrontarlo con un nacionalista.
Aquel mes de julio, desde Madrid me pidieron una y otra vez que firmase la crónica siguiente:

“INFORMATIVO DE LAS 15:00 HORAS DE UNA TELEVISIÓN PÚBLICA DE ESPAÑA EL 24 DE JULIO DE 2000

1 DE LOS 4 TITULARES DE PORTADA:

Uno de los etarras que ocupaban el piso franco de Vitoria fue profesor de la ikastola en la que estudian las hijas del Lehendakari.

ENTRADILLA: Lee Alfredo Urdaci:

Es probable también, que una dirección estable en el PSOE permitirá nuevos canales de diálogo sobre la lucha contra el terrorismo. La policía analiza estos días los papeles que encontró el viernes en el piso de Vitoria. Uno de los tres etarras que buscan estos días las Fuerzas de Seguridad del Estado fue profesor en una ikastola de Vitoria.

PIEZA con voz en off que firma J.G.LL.:

Las Fuerzas de Seguridad siguen tras la pista de los tres presuntos ocupantes del piso franco: Luis Mariñelarena, Asier Carrera y Diego Ugarte López Arkaute. Ninguno de ellos tiene causas pendientes en la Audiencia Nacional. Los terroristas fueron abandonando en fechas sucesivas el piso franco, posiblemente a raiz del asesinato del parlamentario socialista Fernando Buesa. Se da la circunstancia de que uno de los huidos, Diego Ugarte, el que habría alquilado el piso, impartió, cursos atrás, clases de inglés en la misma ikastola en la que estudian las hijas del Lehendakari Ibarretxe. Entre los documentos intervenidos el viernes habría información sobre seguimientos realizados al diputado general de Álava, Ramón Rabanera, al alcalde de Vitoria, Alfonso Alonso y al líder de Unidad Alavesa, Pablo Mosquera. También se ha encontrado información sobre políticos del partido socialista, miembros del Ejército y de las Fuerzas Armadas, datos que se han analizado esta mañana en Vitoria en la más absoluta discreción.”

Urdaci quería meter a las hijas del lehendakari Juan José Ibarretxe en el fregao de las detenciones de los asesinos de Fernando Buesa. Todo valía en el Octenio Negro del gobierno de José María Aznar (1996-2004). La política informativa, al servicio de la manipulación.
No lo hice. Mi nombre no se vio mezclado en aquello. Firmó otra persona, precisamente aquella que negociaba conmigo por teléfono sobre los contenidos de esa información. En aquel mes de julio comuniqué a mi empresa que no volviesen a contar conmigo para ninguna nueva manipulación de Urdaci. Mi jefe de informativos en Euskadi siempre me decía que obedeciese a Madrid salvo que me mandasen tirarme por una ventana. Jamás recibí apoyo por su parte en ninguno de mis pleitos de conciencia. Hoy día aquel hombre nos cuenta lo que ocurre en la Unión Europea. Él recibió su recompensa. Yo también. Me dijeron que jamás volvería a trabajar en crónica política, me dijeron que me encargaría sólo de reportajes y deportes. Mi premio fue acompañar al Alavés hasta la final de la Copa de la UEFA el 16 de Mayo de 2001 en Dortmund y al Baskonia hasta la final de la Euroliga de Baloncesto. He tenido la suerte de poder hacer muchos reportajes y me he convertido en el “Abominable Hombre de las Nieves de Álava”. ¡Y a mucha honra! Si no puedes explicarle al frutero de la esquina lo que haces en tu trabajo, es mejor cambiar de empleo.

sábado, 19 de febrero de 2011

LO QUE NOS CUESTA EL EUSKERA, PATXI.


Todo el mundo sabe que la Cadena Ser está repleta de periodistas socialistas facinerosos. Uno de ellos busca el despido. Ha dicho esta mañana en las noticias de SER-EUSKADI que Patxi López se gastó 40.000 euros el año pasado en sus clases de euskera. La verdad es que no se le luce. Ni leyendo. El otro día se le saltó el tic de la ceja 5 veces mientras leía un párrafo de 30 segundos. Este año se gastará otros50.000 euros en no aprender euskera. Creo que la Academia Ullibarri que se dedica a tan dura tarea tendrá que pensarse si es bueno para sus profesores ganarse tan mala fama. Ullíbarri no es capaz de enseñar euskera en dos años ni a un lehendakari con "Estudios de Ingeniería". ¿Quedábamos que Patxi López era ingeniero o no? Sus periodistas de campaña engordaron la burra al vendernos sus curriculum en las elecciones de 2009. No, Patxi López no es ingeniero. El hijo de Lalo ni acabó la carrera ni sabe euskera. La lección sobre cómo llevar a Euskizofrenia por la senda de la paz se la sabe bien. Hay quien piensa que poco más se puede pedir a un Lehendakari. Que hable en nombre de todos los vascos. Que demuestre que piensa en todos los vascos. También en los nacionalistas. Ibarretxe sí que aprendió euskera e inglés como una moto en cuanto se hizo Lehendakari. Aún recuerdo cómo en la precampaña de 1998 escribía en la espalda de uno de sus plumillas las frases que iba a responder en euskera a los compañeros de Euskadi Irratia. Pero claro, Ibarretxe sí que acabó una carrera. Lo que no le enseñaron en la Universidad fue que una institución como la Lehendakaritza debe pensar en el beneficio de todos los vascos. También de los que se sienten vascoespañoles. Y así nos fue de mal con el Pacto de Lizarra: 46 asesinatos tras aquella Tregua Trampa de ETA. López no aprenderá nunca euskera. Ibarretxe es incorregible. Y Basagoiti sigue haciendo oposiciones a monologuista del Club de la Comedia. Cuando le tocó leer un parrafito del Linguae Vasconum Primitiae de Bernart Etxepare, a su público nos dio un ataque de vergüenza ajena. Euskera daki zu, Antonio? Noski baietz!

martes, 15 de febrero de 2011

¿ARABA SAUDÍ? NO. SIBERIA-GASTEIZ.


Gotzon Unzurrunzaga entró en el Hall del Convention Hotel de Dubai. Le esperaba el Delegado de Ventas de Microsoft.

- Kaixo/Hola/Hello, Señor/Mister Jones Jauna.
- Hi. What are you talking about, Mister Unzurrunzaga?

Gotzon era un tipo políticamente correcto. El Congreso de los Diputados de Hpania acababa de aprobar la nueva denominación oficial de su tierra. Álava ya no era Álava en castellano y Araba en euskera. Ahora había que decir Araba-Álava, en bilingüe. Eso sí, su pronunciación no era apta para tartamudos y torpes. Unzurrunzaga necesitó el apoyo de un logopeda para decir el trabalenguas.

- Arabatarra/alavés naiz/soy, -les decía a sus amigos-. Araban bizi nahi dut/Quiero vivir en Álava.

Cuando salía al extranjero la cosa se complicaba. Intentaba hablar en trilingüe, lo que alargaba sus conversaciones hasta lo insufrible.

- Good morning, sir. Egunon, jauna. Buenos día, señor.

La cuenta de beneficios de su empresa de informática se resintió. Nadie quería negociar con él, el delegado de Ventas de una pequeña compañía de software. Es por ello que decidió apostar a la carta más alta. Convenció a sus jefes de que le pagasen el pasaje a Dubai y una estancia de 10 días en el Convention Hotel donde se iba a desarrollar el congreso de software más importante del mundo. Sólo tenía que convencera Microsoft de la posibilidad de hacer una joint venture para
que se pudise comprar en todo el planeta el programa de traducción automática trilingüe en inglés, euskera y castellano. Su compañía, +K2, lo iba a petar. Sería un pelotazo. Sus sueños de hacerse millonario se cumplirían, por fin.

- Kafetxo nahi duzu?/ Do you want a cup of coffee/ ¿Tomamos un café? -le dijo Unzurrunzaga a Colin Jones.
- Sorry, sir... I don't understand what you mean...
- Barkatu/Sorry/Perdón. Araba/Álava...

Colin Jones se dio la media vuelta y dejó a Gotzon Unzurrunzaga con un palmo de narices. Con lo que había costado conseguir aquella entrevista con el delegado de ventas de Microsoft... Unzurrunzaga sacó su móvil para hablar con el batzoki de su barrio. Lloró desconsolado mientras le decía al burukide de turno que el euskera no sirve para viajar ni hacer negocios, pero tenían que seguir intentándolo.

- Conseguimos que la capital de Eskadi se llamase Vitoria-Gasteiz para desesperación de los expertos vascos de Marketing- dijo Gotzon-. Ahora hay que hacerle tragar a todo el mundo que esa Álava de la que hablábamos en castellano y la Araba a la que nos referíamos en euskera, se llamará para siempre Araba/Álava.
- Tranquilo, Gotzon -le tranquilizaron al otro lado del teléfono-. A Galileo tampoco le dieron la razón a las primeras de cambio.

NOTA DEL AUTOR:
- Dedicado a los políticos que nunca han tenido que vender ni una escoba y juegan alegremente en el Congreso de los Diputados con el nombre de las cosas.
- Dedicado a las Juntas Generales de Álava, que bajo el mandato de Fernando Buesa Blanco (asesinado por ETA el 22 de febrero de 2000 junto a su escolta Jorge Díez Elorza), ya legislaron sobre el tema y decidieron que esta tierra se llama Álava cuando hablamos en castellano y Araba cuando hablamos en euskera.
- Dedicado al PNV, partido que decide en Madrid sobre el nombre de las tierras de Álava sin consultar a los alaveses. Y los alaveses tenemos opinión. La ejerceremos en las urnas el 22 de mayo. Por cierto, lo mejor es votar en blanco. No te manchas con la corrupción de los partidos. Seguiré votando en blanco mientras no haya listas abiertas para sacar de las candidaturas con el voto a los ladrones, corruptos, mentirosos y estafadores.

lunes, 7 de febrero de 2011

SORTU BUSCA HUECO EN LA DEMOCRACIA


Rufi Etxeberria en Bilbao, el 7 de febrero de 2011 dijo:
"La Izquierda Abertzale rechaza y se opone al uso de la violencia, o la amenaza de su utilización, para el logro de objetivos políticos y, eso incluye la violencia de ETA, si la hubiera, en cualquiera de sus manifestaciones. De forma explicita el nuevo proyecto político y organizativo de la Izquierda Abertzale ni justifica ni ampara el uso de la violencia, cualquiera que sea el origen o naturaleza de la misma. Y, en consecuencia, rechaza el uso de cualquier tipo de violencia, coacción o connivencia política u organizativa con organizaciones que la utilicen para obtener fines u objetivos políticos."


Fragmento del comunicado de ETA del 11 de Enero de 2011:
"ETA ha decidido declarar un alto el fuego permanente y de caracter general, que puede ser verificado por la comunidad internacional. (...) ETA no cejará en su esfuerzo y lucha por impulsar y llevar a término el proceso democrático hasta alcanzar una verdadera situación democrática en Euskal Herria."


(Atentado contra la T4 de Barajas en 2006)

Estos son los nombres de las 12 personas asesinadas por ETA tras la última tregua, entre 2006 y 2010: Jean Serge Nerin, Diego Salvá, Carlos Sáenz de Tejada, Eduardo Antonio Puelles, Ignacio Uría, Luis Conde, Juan Manuel Piñuel, Isaías Carrasco, Fernando Trapero, Raúl Centeno, Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Tras la penúltima tregua de ETA, hubo otros 46 asesinatos entre 2000 y 2003.

(Portu y Sarasola, condenados a 1040 años de cárcel. Asesinaron en la T4 a dos ciudadanos ecuatorianos. Ellos pusieron la bomba que rompió la tregua en 2006)

El 22 de mayo de 2011 habrá Elecciones Forales y Locales en Euskizofrenia, que serán también autonómicas en Navarra. La Izquierda Abertzale Tradicional quiere presentar sus propias candidaturas con un nuevo nombre, Sortu. Por primera vez rechaza expresamente la violencia de ETA. ¿Qué pensará ETA de todo esto? ¿Es suficiente el compromiso de Sortu? ¿Hará algo ETA? Si quieren hacer algo los de la capucha... por favor que sean comunicados. Nos gustan más como escenógrafos y locotores de Telediario que como pistoleros.



Quien esto escribe espera perder una apuesta en junio. Si fracasa la Opción A (Sortu) y la Opción B (Polo Soberanista con abertzales tradicionales empotrados en las listas de EA) alguien me tendrá que invitar a cenar Bogavante y Langosta. Llevo toda mi vida analizando la política vasca con criterios de Periodismo Científico. Mucho me temo que voy a cenar gratis. Pero ya se sabe que en la vida "lo que ganas en los toboganes lo acabas perdiendo en los columpios" (página 72 del libro "Filosofía Británica en 1000 aforismos populares", escrito por Juan Pan y Aitor Totoricagüena y editado en 2007, en Vitoria, por Arte Activo Ediciones).