Páginas vistas en total

viernes, 25 de febrero de 2011

BENITA NO TIENE ABUELAS


¿Para qué complicarse la vida montando mítines si el Parlamento Vasco te los organiza con el dinero de todos? Eso debió pensar la presidenta de la Cámara, Arantza Quiroga, cuando conoció a Benita Ferrero Waldner. Ambas son conservadoras y rubias, pero la austriaca ha recorrido más mundo que el baúl de la Piquer. Benita fue jefa de protocolo de las Naciones Unidas, estuvo a punto de convertirse en Presidenta de Austria en unas elecciones que perdió por los pelos. Sí que conquistó el Ministerio de Asuntos Exteriores y fue nombrada en 2007 Diplomática Europea del Año. En la Comisión Europea asumió las carteras de Relaciones Exteriores y Política Europea de Vecindad y, al final de su etapa en la UE, fue responsable de Comercio. Tras abandonar la política, se dedica a los negocios. Es consejera de Gamesa y de Alpine, filial de FCC en Centro Europa.
Benita Ferrero Waldner dio una conferencia el viernes 25 de febrero de 2011 desde la tribuna del Parlamento Vasco. La Cámara sentó en los escaños y en las tribunas a unos 200 jóvenes que escucharon pacientemente las palabras de Benita durante la hora que duró su alocución. Al final, incluso aplaudieron y eso que la austriaca defendió las tesis de la derecha sobre cómo salir de la crisis: competitividad, innovación, formación y FLEXIGURIDAD. Mucha FLEXIGURIDAD. Ya se sabe: tener varios contratos por horas en distintos días en diferentes empresas con garantía de alcanzar los beneficios de la Seguridad Social. Que Aitor y Nuria puedan trabajar un par de horas en las madrugadas de los martes y los viernes en una cadena de montaje y tres horas los jueves por la tarde en un bar y dos horas los sábados y los domingos a mediodía preparando los pintxos en una cafetería. Y si tienen ganas, que los lunes y los miércoles se pasen por la mañana por las oficinas de Hacienda para pasar la fregona y la mopa. Eso sí: acabarán teniendo una pensión de jubilación y prestación de desempleo si antes no se vuelven locos. Flexiguridad… ¡Divino tesoro!
A sus 62 años y hablando 5 idiomas, Benita dijo en un perfecto castellano que los políticos deben trabajar con rectitud y buena gobernanza (o sea, sin corromperse) y así se podrán mirar cada mañana en el espejo.

A todos los jóvenes no debió convencerles el mensaje de Benita. Una moza tomó el micrófono con decisión desde la segunda planta y lanzó su pregunta como un dardo. No una, sino tres. Una de ellas mostraba el escepticismo de la juventud sobre la calidad de nuestro sistema democrático. La joven le explicó a Benita que si salía a la calle y preguntaba sobre lo que tiene que hacer un político para llegar arriba, la mayoría le responderá que hay que tener carisma y buenos contactos.
Benita tuvo que alzar mucho la cabeza para responder. Allá arriba había alguien que no se creía el cuento de Blancanieves que acababa de escuchar. La austriaca dijo que desde luego ella misma era un ejemplo de carisma ya que había estado a punto de ganar unas elecciones en las que al comienzo de la campaña poca gente la conocía. No tiene abuelas Benita. Después, respondiendo al dardo envenenado de los “buenos contactos”, se defendió reconociendo que buenos contactos hay que tener, pero que los jóvenes pueden acceder a las oposiciones que convoca la Comisión Europea. Dijo Benita que no sabía si en España las oposiciones se manipulaban o no, pero que en la Comisión Europea eran muy difíciles y podía asegurar que no había manipulación posible.
Y ahí se quedó la cosa. Benita no respondió del todo a la joven heroína de la mañana. No le explicó cuándo se convocan oposiciones para acceder a los puestos que ocupa actualmente en empresas privadas como Gamesa y Alpine (filial centroeuropea de FCC). Su agenda de contactos como Ministra de Austria y Comisaria Europea está ahora al servicio de la ambición de enriquecimiento de unas empresas privadas. Todo muy legítimo y legal. Así nos va…

1 comentario:

Juan Pan dijo...

Anónimo me pide publicar esto:

Interesante.

Llevo 30 años en un Ayuntamiento pequeño prácticamente siempre gobernado por los mismos poderes fácticos ( y no tan fácticos) de una ciudad semifuedal.

He visto todo y no puedo demostrar nada.

Hace años opté por ir a un carpintero para cambiar de gafas.

Ahora con mis gafas de madera veo mucho mejor.

Saludos y abrazooooooooooooooooooos.

ANÓNIMO DE CASTILLA Y LEÓN