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lunes, 11 de julio de 2011

¿DEMASIADA MESA PARA LAS “OTRAS” VÍCTIMAS?

Hace más de una década me hice amigo de COVITE. No conocía de nada a Teresa Díaz Bada, la hija del jefe máximo de la Ertzaintza, Carlos Díaz Arcocha, asesinado por ETA el 7 de marzo de 1985. Teresa me oyó preguntar en el vestíbulo del Parlamento Vasco… Ni ella ni yo entendíamos lo que estaba haciendo el PNV. El entonces presidente de la Comisión de Derechos Humanos y de la Ponencia de Víctimas del Terrorismo se llamaba Iñigo Urkullu, que hoy lleva las riendas del PNV. Se había empeñado Urkullu en hablar a los periodistas de derechos humanos en Euskadi sin mencionar la palabra TERRORISMO. Era una exigencia del Pacto de Lizarra, que firmaron todos los partidos nacionalistas en 1998 gracias a la habilidad política de Joseba Egibar. En aquella comisión se sentaba José Antonio Urrutikoetxea, un etarra orgulloso de serlo más conocido como Josu Ternera. Por aquel entonces, Arnaldo Otegi y Jone Goirizelaia marcaban el paso militar al PNV y al resto de los nacionalistas vascos. En aras de la tregua trampa firmada en Lizarra, había que dislocar el lenguaje para hablar de víctimas de motivación política metiendo en el mismo saco al casi millar de asesinados por ETA y al resto de personas que han sido asesinadas por otras bandas terroristas, a las personas asesinadas por el GAL y por otras bandas paramilitares o parapoliciales montadas durante la Guerra Sucia contra ETA promovida por el Estado Español. Teresa Díaz Bada no entendía que, de repente, el PNV dejara de utilizar la palabra terrorismo. En Euskizofrenia ha habido terrorismo de Estado, sí. Lo hubo hasta los años 80, cuando el PSOE se convenció de que asesinar vascos (algunos sin relación con ETA) no era el mejor modo de acabar con esa banda de pistoleros. Aquella factura política del Gobierno de Felipe González la seguimos pagando los vascos. Ramón Jáuregui era por aquel entonces el Delegado del Gobierno en Euskadi. Asegura que no se enteró de nada… Así nos va, hoy día…Ayer se constituyó en el Parlamento Vasco una ponencia a la que los periodistas han dado en llamar “la de las otras víctimas”. Su nombre auténtico refleja los ejercicios malabares que tienen que hacer los políticos para bautizar sus inventos: “Ponencia de víctimas de violaciones de derechos humanos y otros sufrimientos injustos producidos en un contexto de violencia de motivación política”. ¿Qué hay detrás de todo esto? Sólo se pretende justificar el uso de la violencia si la causa es noble. En otro tiempo se hablaba del Movimiento de Liberación Nacional Vasco. Incluso Aznar hablaba de él, presionado por las exigencias de ETA en las mesas de negociación en las que su gobierno también se sentaba. ¿Dónde está el Pueblo Vasco al que hay que liberar? ¿De qué yugo? ¿Quién ha robado la libertad a quien? ¿Por qué? La mesa de la Comisión de “las otras víctimas” es deliberadamente grande. Muy grande. Exageradamente grande. De momento, allí sólo se sientan PNV, Aralar, EA y PSE. El PP y UPyD prefieren pasar de la fiesta. Dentro de poco pasarán por allí víctimas auténticas de la violencia y el terrorismo de Estado, pero también verdugos de ETA, victimarios y personas que se creyeron las patrañas del nacionalismo y buscaron una pistola para ajustar cuentas con una historia manipulada que les contaron. Creo…
Ah… Y la próxima entrada se la dedicaré al nuevo diputado general de Álava, Javier de Andrés.

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