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miércoles, 14 de septiembre de 2011

TIMOS SOCIALES: la sartén de Belén Esteban y la nevera surcoreana


A las 7 de esta tarde, Vitoria se manifiesta contra el cierre de dos empresas que nos han estafado a los contribuyentes: Esmaltaciones San Ignacio y Daewoo.
Esmaltaciones San Ignacio hacía sartenes y cacerolas en la capital alavesa desde la década de los 50. En 2005, el Ayuntamiento de Vitoria echó el ojo al solar del barrio de Olárizu donde estaba la fábrica y le ofreció 26 millones de euros que pagaría la constructora Urko Urbasco por trasladarse al polígono industrial de Júndiz. Los terrenos fueron recalificados para que allí pudiesen contruirse 1000 viviendas. Por aquel entonces, el Ayuntamiento de Vitoria estaba dedicado a inflar la burbuja inmobiliaria a cualquier precio, una causa respaldada unánimemente por el PP que gobernaba bajo la batuta de Alfonso Alonso, el PNV y el PSE. La ciudad se transformó a golpe de pelotazo urbanístico: nacieron dos nuevos barrios en Salburúa y Zabalgana mientras otras zonas de la ciudad pedían a gritos una rehabilitación, se construyeron chalés adosados a precio tasado en Ibaiondo como si tener un jardín fuese uno de los Derechos Humanos y se recalificó cualquier terreno que pudiese ser objeto de la codicia especulativa de las empresas constructoras.
De aquellos polvos vienen estos lodos. 18 meses después de recibir 26 millones de euros, Esmaltaciones San Ignacio suspendió pagos y convocó un concurso de acreedores. En vez de invertir los 26 millones contantes y sonantes en su nueva planta de Júndiz prefirió pedir créditos que inmediatamente dejó de pagar. ¿Para qué hacer sartenes en Vitoria si fabricarlas en Marruecos es mucho más barato? Los compromisos de mantener el empleo se los llevó el viento. En Agosto, los 89 trabajadores que quedaban en la fábrica se la encontraron cerrada. Los tribunales acaban de aprobar la liquidación de la empresa.

También los 147 trabajadores de Daewoo se han encontrado con el cierre de su empresa a la vuelta de las vacaciones de agosto. La multinacional surcoreana se instaló en Vitoria hace 14 años para fabricar neveras. Disfrutaron de las vacaciones fiscales vascas, cobrando subvenciones por instalarse en nuestro suelo. Las instituciones aún están echando cuentas de todo el dinero que se llevaron por crear riqueza y empleo. Puede que unos 12 millones de euros de los que tuvieron que devolver cuatro cuando la Unión Europea sentenció que eso de que las empresas no paguen impuestos es muy feo. En junio, las neveras de Daewoo ya no se podrán fabricar en la Unión Europea porque no poseen la eficiencia energética que exige Bruselas. Los surcoreanos han empaquetado sus cheques y su fábrica y se llevan la producción allá donde encuentren otro primo que les pague tanto como los vascos.
¿Qué podemos hacer los contribuyentes estafados? Poco, muy poco… Si nos declaramos objetores fiscales y nos acogemos a las vacaciones tributarias de Daewoo nos acabarán embargando el coche o el piso. Pero aún no han prohibido el derecho al pataleo. Esta tarde hay manifestación por las calles de Vitoria. Salida a las 7 de la Plaza Bilbao.

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