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lunes, 23 de abril de 2012

VITÍN NO HA MUERTO PORQUE LE RECUERDO

"Los rubios": Vitín (izqda.) y Jordi Gómez Felip en Txipristin.
Vitín se ha muerto y con él se va un testigo privilegiado de lo que ha pasado en Vitoria desde el 10 de abril de 1952. Víctor Muñiz Vallés nació ese día y desde la cuna su cerebro empezó a acumular información valiosa. Era un lector voraz. Línea a línea trató de entender por qué somos como somos. Buscaba pistas en libros y periódicos, pero también a través de los testimonios de la gente… Cuando llegó Internet, la red no tuvo secretos para él, que acostumbraba a destripar cada ordenador que compraba antes de usarlo. Su curiosidad intelectual era insaciable.
Vitín conocía a todo el mundo. Si alguien no estaba en su fichero, no era importante. Nada ni nadie se escapaba a su ojo de águila. Hasta prejubilarse en una televisión pública, su categoría profesional decía que era “ayudante de reportero”. De alguna forma hay que etiquetar a los trabajadores para que funcione el engranaje. Yo le llamaba "el Sabio". Vitín sabía quién era quién en Vitoria y por qué había llegado a ser quien era… Conocía los trapos limpios y los sucios de cualquier persona pública. Era un sicólogo excepcional: desnudaba de argumentos al botarate, desarmaba con su pico de oro al petulante, condenaba al ridículo al jefe prepotente y defendía la justicia como un Quijote sin armadura ni escudero.

Vitín era todo corazón y un infarto fulminante se lo llevó doce días después de cumplir 60 años. Ni una semana había pasado desde que nos invitó a todos sus compañeros de Vitoria a disfrutar en su sociedad gastronómica de una alubiada con sacramentos del XIXILU. Vitín se hizo socio de ARITZA para poder fumar dentro de un bar. Esa manía prohibicionista tan de moda en los últimos siglos le ponía de los nervios. En la corresponsalía de la televisión pública en la que trabajaba, solía invitarnos a celebrar su cumpleaños comiendo en el Restaurante Xixilu. El 17 de abril de 2012 encargó las alubias para degustarlas en Aritza. Allá nos juntamos sus compañeros y amigos de la tele: Asier, Jordi, Txema, Susana, Joserra, Juan Carlos, Fernando y José Manuel. Cuando Vitín convocaba, nadie faltaba. Era imposible llevarse mal con él. Siempre dijo lo que pensaba y sus razonamientos doblegaban al más cabezota. Durante la comida, volvió a repetirnos una de las frases que más se le oía decir desde que se prejubiló: “haced ahora todo lo que tengáis que hacer, que luego no os dará tiempo”.

Vitín acumulaba en su memoria tantas frases sabias como trastos se amontonaban en su mesa de trabajo. Una parte importante de la pequeña historia de Vitoria en el mundo se ha ido con él. Con sus auriculares de especialista de sonido escuchó todas las estupideces, frases hechas, mentiras y grandes deseos que han expresado los políticos de las últimas décadas. Se ha muerto sin haber podido realizar uno de sus múltiples sueños: tocarle los huevos a un lehendakari en una de esas comparecencias espontáneas en las que un mar de micrófonos le rodea para dar su discursito.

Para terminar, un testimonio volcado en mi muro de Facebook por uno de los vitorianos que tuvieron la suerte de conocerle antes que yo. Es Daniel Castillejo, actual director de Artium, el Centro Museo de Arte Contemporáneo de Álava:
"Me resulta increíble. Hasta hace pocos días nos estábamos tomando algo por ahí, sobre todo en el bar de Serapio Serapio Serapio. Lo conocí a mediados de los setenta, en medio de todas nuestras turbulencias ideológicas y personales. Mucho respeto sería mi resumen. Tuvimos contacto intermitente pero nunca olvidaré su colección de vinilos, sus amigos tan especiales y su profesionalidad con el aparataje electrónico en una búsqueda de la perfección del sonido en esa mítica buhardilla de la Plaza de la Diputación. Se jubiló cuando el mundo se le echó encima pero siempre que nos veíamos, encontré una voz disidente, irónica, cabal y guasona y eso, para mí, es inolvidable. Víctor se ha ido sin avisar, como correspondía a su actitud, pero sobre todo se ha largado sin vaciar el bolsillo de su camisa de bolígrafos, rotuladores y destornilladores varios."

Las cenizas de Vitín descansan desde este mediodía en el Cementerio El Salvador de Vitoria. Estarían mejor en el museo ARTIUM, junto a todos sus cacharros de radioaficionado, los recuerdos que atesora en su buhardilla ("el submarino"), sus escritos, sus libros y sus recuerdos. Dani: a ver si haces algo. Ábrele una sala a Vitín en tu museo. Multiplicaremos el índice de visitas por mil.

5 comentarios:

Luis Muñiz dijo...

Muchas gracias Juanan por esta expresión de cariño hacía mi hermano.

Quiero agradecerte a ti y a todos sus "amigos de la tele"· vuestra cercania en estos días tan duros para todos.

Nos veremso en la proxima "Vitunada" que hagamos.

ernesto dijo...

querido Juan Pan: realmente has conseguido dar la imagen de Vitín, tal cual era.Tus emotivas palabras han hecho que me vuelva a emocionar en su recuerdo.De verdad y de corazón gracias. Ya sabeis, tu y todos los demás compañeros y amigos, que aunque Vitín ya no estará entre nosotros, me teneis aquí a mi y a los mios para todo lo que necesitéis. Seguiremos en contacto, un abrazo muy fuerte y gracias por todo. Ernesto Muñiz

mamen dijo...

Precioso post el que has dedicado a mi amigo .Lo guardo y lo reeleré muchas veces para estar un rato con Victor.Muchas gracias.Mamen Fernández

José Manuel Cámara Sáez dijo...

Hola, amigos... Ya formáis parte de mi familia. Mi tío Vic se ha ido, pero ahora me quedáis vosotros.

Luis, hermano pequeño... Descuida que les diré a todos los "parientes" de la familia de la tele que contáis con nosotros para la próxima Vitunada... Será un placer...

Ernesto, hermano mayor... Si queréis seguir teniendo a Vitín entre vosotros, podéis generar un spin-off de esta historia. Con mi "hermano mayor" (el marido de mi única hermana) yo lo hice... De aquello nació www.sergiogonzalezrendueles.blogspot.com

Mamen: gracias por tus palabras.

Y por último... Desde hoy he cambiado el perfil de este blog. He perdido el miedo. Ya tengo 50 años como para seguir escondiéndome detrás del pseudónimo JUAN PAN.

Un abrazo a los tres de
JOSÉ MANUEL CÁMARA SÁEZ

Alberto Diaz dijo...

"Cuando un amigo se va queda un espacio vacio"...
En esta ocasión el espacio dejado por nuestro Vitin es es enorme......

Alberto Diaz de Guereñu.