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lunes, 15 de octubre de 2012

LOS QUE NO VOTARÁN EL DOMINGO




Hace un mes, la Audiencia Nacional decidió la excarcelación del preso de ETA Josu Uribetxeberria. Es el cáncer y no el Estado de Derecho quien quiere matar al secuestrador de Ortega Lara y asesino de tres guardias civiles. Poco antes de su puesta en libertad, Herrira montó una trainera popular en San Sebastián. Esta plataforma de apoyo a los presos de ETA exige aún la excarcelación de otros 13 reclusos con supuestas “enfermedades graves”. ¿Qué les pasa? ¿Están en peligro de muerte, como Uribetxeberria? No. Herrira les ha metido a todos en el mismo saco para ver si cuela. Sepamos qué les duele a algunos…
-        Iñaki Etxeberria es miope. Ya lo era cuando no supo ver que asesinando a seis personas no liberaba a Euskal Herria.
-        Jesús Mari Mendinueta Flores tiene migrañas, pero no le dolió la cabeza cuando asesinó a tres personas, una de las cuales estaba ante su hijo de 9 años.
-        A José Javier Arizkuren, “Kantauri”, le duele el antebrazo pero no le tembló la mano al asesinar a cuatro personas.
-        A Iñaki Erro, Isidro Garalde y José Ramón López de Abetxuko les falla el corazón, pero no les falló la puntería al asesinar a un total de doce personas. Erro y Garalde tienen cardiopatía. López de Abetxuko, bradicardia.
-        Aitzol Gogorza José Miguel Etxeandia y Martín Hernando tienen problemas siquiátricos. Que los etarras estaban mal de la cabeza lo suponíamos. Gogorza y Etxeandia tienen un trastorno obsesivo compulsivo y Hernando un trastorno esquizo afectivo.
-        A Gotzone López de Luzuriaga le extirparon un cáncer de mama, a José Ángel Biguri le operaron de cáncer de próstata e Inmaculada Berriozabal tiene sobrepeso, diabetes e hipertensión.  
  La candidata a Lehendakari de EH Bildu, Laura Mintegi exige una solución definitiva para los presos de ETA. Los historiadores Gaizka Fernández Soldevilla y Raúl López Romo recordaron ayer en las páginas de "El Correo" que ETA ya disfrutó de una amnistía hace 35 años. No obstante, he de reconocer que hay algo en esta campaña que a mí me tranquiliza: ver el programa de actos de EH Bildu, que organiza un mitin tras otro entre el 4 y el 19 de octubre. En esta ocasión, las elecciones no se verán teñidas de sangre por atentados de ETA, tal y como ocurrió en 2008 cuando asesinaron al Isaías Carrasco, en 2001 cuando acabaron con la vida de Manuel Jiménez Abad, en 200 cuando mataron a Fernando Buesa y su escolta Jorge Díez Elorza, en 1984 cuando asesinaron a Enrique Casas… En los llamados “años de plomo” también hubo numerosos atentados en vísperas de otras campañas electorales. Todas esas víctimas de ETA no votarán en estas elecciones.

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