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viernes, 31 de octubre de 2014

PATXI LAZCOZ: EL NUEVO JARRÓN CHINO DE VITORIA.

Patxi Lazcoz, futuro abogado.
     El ex-alcalde de mi ciudad dejará la poltrona. Patxi Lazcoz ha anunciado que no se presentará como candidato a nada en Mayo. Dice que se va, pero en realidad le echan sus compañeros de partido. Dice que se marcha, pero se queda. Tiene por delante 7 meses para hacer campaña en favor de sí mismo desde su escaño del Ayuntamiento. El miércoles, invitó a los periodistas de Vitoria a un desayuno de trabajo para desvelar su futuro. Si será importante Patxi que hasta de Bilbao vino algún compañero para disfrutar de la bollería fina de un hotel de cuatro estrellas. ¿Quién pagó la factura? El grupo municipal socialista. O sea: todos ustedes. Tranquilos que yo no les debo nada: me gusta ir desayunado, comido y cenado de mi bolsillo cuando voy a trabajar. Bien es cierto que Patxi Lazcoz está más tieso que la mojama. No anda como para invitar a ciento y la madre a desayunar. Tras 24 años mandando no tiene vivienda, sólo "los normales muebles y electrodomésticos del hogar, un seguro de vida, un crédito de 9.000 euros y un Renault Clio de 14 años". Así consta en la página 13 de la Declaración de Bienes e Intereses de los Altos Cargos del Ayuntamiento.
A LAS PUERTAS GIRATORIAS SIEMPRE SE ENTRA POR LA DERECHA
Desayuno de trabajo... ¿Desayunas o trabajas?
       Siendo un pobre de solemnidad, es lógico que Patxi Lazcoz anunciase que abrirá un despacho de abogado en Vitoria: A TEMBLAR. España está llena de jarrones chinos que no quedan bien en ninguna estantería. Tenemos el país repleto de ex-presidentes de Gobierno, ex-Lehendakaris, ex-diputados generales y ex-alcaldes de toda calaña y condición. Todos creen merecerse el cielo por habernos servido desde su poltrona. La democracia ha creado toda una cadena de privilegios a su servicio: Consejos de Estado, secretarias y coches particulares para su uso y disfrute, pensiones jugosas, cesantías... No conformes con esas prebendas, ellos prefieren sentarse en los Consejos de Administración de las mismas empresas a las que favorecieron cuando gobernaban.Otros, como el secretario general de los socialistas vascos, Nicolás Redondo Terreros, se retiran para ocupar un Despacho de Facilitador en el que desplegar su agenda de contactos para favorecer a los amigos ricos que hizo cuando estaba en política. Nuestra podrida democracia sigue consintiendo la corrupción institucionalizada. Nos rasgamos las vestiduras con cada nueva operación policial, pero quienes
mandan ya se encargan de decir que la culpa la tienen las personas, no los partidos. Y el sistema sigue pariendo basura. Curiosamente, a las puertas giratorias que se encuentran los ex-políticos cuando
abandonan el poder siempre se accede por la derecha...
EL OCASO DE UN EX-ALCALDE
      Lazcoz reclamó en setiembre que el capo del PSE alavés, Txarli Prieto, hiciera públicas las cuentas de su formación, pero Prieto y su novia Cristina González (sucesora "natural" en la Secretaría General) prefieren no enseñar sus vergüenzas ni a la militancia ni a los votantes. Lazcoz tardó años y años en hacerse rebelde contra Txarli, "El Padrino". No se atrevía a contradecirle cuando le mantuvo como candidato a la alcaldía. Mientras los rebeldes exigían claridad en las cuentas del PSE, Patxi Lazcoz se callaba. Ahora no es ni chicha ni limoná, pero ayer me sorprendió agradablemente con un discurso contundente contra su sucesor en la alcaldía, Javier Maroto, el Cid Campeador de Vitoria.
LAZCOZ CASI SE REENCARNA EN MARAGALL
     Parafraseando el discurso racista de Maroto contra los magrebíes perceptores de la Renta de Garantía de Ingresos, Patxi Lazcoz dijo que "tenía la sensación de que la gente del PP es gente corrupta, que muchos centenares de vecinos le habían trasladado la idea generalizada de que ser del PP es lo mismo que ser

corrupto". Después, bien que aclaró que no, que eso sería injusto porque en el PP hay mucha gente honesta. Es una pena: pensé que Lazcoz iba a convertirse en el Maragall de la política vitoriana. Por un momento, creí que le echaría en cara al PP que se llevara el 3 por ciento de comisión sobre las obras públicas como hacía Pujol en Catalunya. Pero no. En Euskizofrenia somos más elegantes que todo eso. Debajo de nuestras alfombras no hay suciedad, sino un entramado institucional que da de comer a un Parlamento y un Gobierno de Euskadi, tres diputaciones forales, tres Juntas Generales, 251 ayuntamientos y más de un centenar de sociedades públicas que se utilizan como cementerios para elefantes y estanterías para jarrones chinos.

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