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sábado, 18 de abril de 2015

¿A QUIEN NO PUEDO VOTAR? CAPÍTULO 1: EL PARTIDO POPULAR

¿Y cuándo los pulgares bajen?
7.000 zapatos contra el racismo
Dentro de 35 días seré soberano frente a una urna. Tengo que decidir en quién confío. De momento, sólo tengo claro a quién no votar. El PP me ha demostrado su destreza para fomentar el robo entre sus  dirigentes (Rato, Bárcenas, Matas, Gürtel, Montoro, Camps...) y su capacidad para privatizar servicios esenciales como la Sanidad o la Educación. Pero yo vivo en Vitoria, una ciudad que desde los años 80 se convirtió en ejemplo de solidaridad: fuimos los primeros en implantar en España un salario social para combatir la pobreza y la desigualdad, llegamos a destinar el 1 por ciento del presupuesto municipal a la cooperación con el Tercer Mundo, nuestro registro municipal de parejas de hecho (también para homosexuales) también fue pionero... Y en éstas llegó Javier Maroto y mandó parar... En julio de 2014, el alcalde de la ciudad quiso arañar un puñado de votos para aferrarse a la poltrona. En su punto de mira puso a los magrebíes. Les acusó de no querer trabajar. Llegó a decir que la mayoría de los marroquíes y argelinos afincados en Vitoria cometían fraude al cobrar la Renta de Garantía de Ingresos (RGI). En la capital de Euskadi llevamos 9 meses con la
"El Príncipe y el Pueblo", performance de Irantzu Lekue
misma monserga que pretende ocultar las grandes bolsas de corrupción del PP y el FRAUDE (así, con mayúsculas) que cometen los grandes especuladores, banqueros y empresarios... En ocasiones con el amparo de unos legisladores que fomentan la desigualdad permitiendo que las rentas del capital paguen mucho menos que las del trabajo. De cada 100 euros defraudados a Hacienda, 25 euros nos los roban de la caja común los que visten chaqueta y corbata. Tan sólo 30 céntimos corresponden a cobros irregulares de la RGI. Curiosamente, el PP fue corresponsable de los agujeros legales que permiten algunos de esos cobros irregulares. Entre 2009 y 2012 apoyó al Gobierno Vasco del socialista Patxi López al que forzó a endurecer las condiciones de acceso a esas ayudas sociales. Elevó, por ejemplo, de uno a tres años el requisito de empadronamiento.
      Este fin de semana he sentido que mi ciudad no ha cambiado, pese a la "Cruzada contra el Moro" emprendida por Javier Maroto y el PP. Maroto es un pluriempleado de la política cuyo trasero ocupa la poltrona más grande del ayuntamiento y un escaño en el Parlamento Vasco. Harto de que sus 10 diputados
27 candidatos del PP que quieren RECONQUISTAR el Ayto. 
no lograsen convencer a los 65 parlamentarios del PNV, PSE, EH-Bildu y UPyD para que se sumasen a su cruzada racista reformando la RGI, Maroto descubrió que también era ciudadano y como tal impulsó desde el Partido Popular y el Ayuntamiento una campaña a la que bautizó "Ayudas + justas". Reunió 41.208 firmas para promover una Iniciativa Legislativa Popular condenada al fracaso.  En Euskadi hay otros 2.147.777 ciudadanos que no firmamos su panfleto xenófobo. Maroto y el PP tienen que aprender a negociar y a ser minoría. Esas 41.208 no me representan, pero sí lo hacen los 7.000 zapatos que inundaron el centro de Vitoria mientras el alcalde y sus mariachis hinchaban pecho dentro del Parlamento con sus firmas. La Plataforma Ciudadana Gora Gasteiz apoyó una iniciativa de la artista Irantzu Lekue. Su instalación "El Príncipe y el Pueblo" sembró de zapatos, botas, babuchas o sandalias las Plazas de la Vírgen Blanca y la del ayuntamiento. Una flecha formada por calzado negro se convirtió en señal de acusación contra un alcalde y un partido que quieren fomentar el racismo entre sus ciudadanos. Como dice el Manifiesto Artístico #6000zpt, "los zapatos son un símbolo de la persona que los usó, los desgastó, que libró con ellos una y mil batallas. En las guerras, en las fosas comunes, los zapatos impresionan. Cuando se rompe la cohesión social, cuando se fractura el valor más sagrado de la sociedad en aras de mayores cotas de poder, miles de zapatos pueden caer abandonados y acabar en trincheras, fosas o ríos." !GORA GASTEIZ!
Vitoria dijo no al Racismo con 7.000 zapatos que después fueron donados por los promotores de esta instalación. 

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