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viernes, 31 de julio de 2015

LOVE IS IN THE AIR: EL MINISTRO Y YO






No todos los jueves puede uno hacer manitas con el ministro de Interior. Fueron cuatro intensos segundos de emoción. Al terminar de responder a los periodistas en el Cuartel de la Guardia Civil de Sansomendi, en Vitoria, apremiado por el protocolo que le exigía presidir un brindis con vino español" ante las autoridades civiles y militares, Jorge Fernández Díaz (ya es Jordi para mí) intentó cruzar un mar de cables de radios y televisiones que le separaban de su deber. Alguien, detrás, le alertó del peligro de tropiezo. Fue entonces cuando agarró mi mano izquierda. La derecha estaba ocupada por el micrófono de TVE, Fueron sólo cuatro segundos, pero creo que éste puede ser el principio de una hermosa amistad. Su mano estaba congelada, después de haberse mojado bajo la lluvia durante la toma de posesión del nuevo jefe de la Guardia Civil en el País Vasco.
Jordi me cae bien. Es del Opus Dei, es del PP, es el responsable de la Ley Mordaza, pone concertinas con cuchillas contra los inmigrantes, manda en los de la porra pero me cae bien. Es como el abuelo entrañable que intenta convencerte de que vayas a misa todos los domingos. Y es que Jordi tiene a los santos y a las vírgenes de su parte. Y así cualquiera.
EL CADENERO Y LA VÍRGEN DEL PILAR
Arsenio se dirige a la tropa...
Quien también es único es su director de la Guardia Civil, que no tuvo reparos en encomendar a la Vírgen del Pilar al nuevo general jefe de los pikoletos en Euskadi. Le dijo esta perlita: "Mucha suerte mi general y que la intercesión de la Vírgen del Pilar le haga llegar a buen puerto al final de su mando en esta Zona del País Vasco". De Arsenio Fernández de Mesa se cuenta que de joven patrulló con grupos falangistas de cadeneros... Minucias, dirá él... ¿Quién no tiene un pasado? El mío avergonzaría a toda la tropa reunida el jueves en Sansomendi. Intenté librarme de la mili por todos los medios posibles. No lo conseguí hasta los 30 años. España no era capaz de absorber tanto objetor de conciencia y me  dieron la blanca. La música militar no está mal, pero no todos los días me apetece desfilar con un arma en las manos.
LA GUARDIA CIVIL, ENTRE EL SIGLO XIX Y EL XXI.
Nuestro país lleva 40 años modernizándose. En Noviembre se cumplirán 4 décadas de la muerte en la cama del dictador fascista. En los cuarteles de la Guardia Civil se sigue haciendo la transición a la democracia con la lentitud de un caracol. La llamada Benemérita es una policía militar en la que no cabe la crítica ni la disidencia. Son capaces de gastarse un potosí en fiestas como la del jueves mientras los agentes que hacen guardia en una garita de Llodio tienen que mear en una botella.
En la Guardia Civil conviven el progreso y la modernidad con la caspa y el alcanfor. Los jóvenes que componen el Grupo de Acción Rápida y la Unidad de Acción Rural son lo mejor de cada casa. Están física e intelectualmente preparados para garantizar la detención de los malos con respeto a los derechos humanos. Mientras de Estados Unidos no hacen más que llegarnos vídeos de abusos policiales, las nuevas generaciones de guardias civiles deben ser motivo de orgullo para todos. Sin embargo, a la vez, perviven usos y costumbres  decimonónicos.
BANDERITA TU ERES ROJA... BANDERITA TU ERES GUALDA
Se dice que la bandera que entregó en mayo la reina Letizia al cuartel de Sansomendi costó 60.000 euros porque estaba bordada en oro.  La Delegación del Gobierno lo negó, pero no hemos visto las
La bandera, el ministro, Arsenio y al fondo, Wally...
facturas. El jueves, los guardias civiles que custodiaban ese tesoro rojigualda llevaban una funda protectora de plástico con la que tapaban la bandera cuando llovía. ¿Habrán creado un nuevo oficio en la Benemérita? ¿Custodio de la Bandera?
En mayo, la visita de la reina concentró a centenares de personas en Sansomendi. En noviembre se montó un desfile en Vitoria para despedir a un coronel que se jubilaba. El jueves, volvieron a reunirse cientos de invitados y representantes de las Fuerzas y Cuerpos de la Seguridad del Estado. Y todo, sólo porque había relevo en el mando. ¿Alguien sabe cuánto nos cuesta ese sarao que pagamos entre todos de nuestro bolsillo?
¿DÓNDE ESTÁ MIKEL CABIECES, alias WALLY
Mikel Cabieces y su paraguas...
A la fiesta no faltó Wally. Alejado de la tribuna de mando, apartado de los invitados oficiales, fuera
del centro de los focos estaba Mikel Cabieces, el anterior delegado del Gobierno implicado en maloliente caso que juzgarán los tribunales: desde que abandonó su poltrona, estuvo cobrando durante 3 años 6.000 euros al mes. Pagaba Kutxabank...O sea, pagábamos todos. Supuestamente, trabajaba para la caja vasca en un bufete de abogados. Nada más conocerse el chanchullo devolvió todo el dinero: 243.000 euros... Si todo era legal, ¿por qué deshacerse del botín? Mikel estaba triste y solo... Cuán lejos quedan aquellos tiempos en que él era el Virrey de España en Euskizofrenia...    






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